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AUTOESTIMA EN LA EMPRESA

 

“Podemos comprar el tiempo de las personas, podemos comprar su presencia física en un lugar determinado, podemos, incluso, comprar algunos de sus movimientos musculares por hora. Sin embargo, no podemos comprar el entusiasmo…,
no podemos comprar su lealtad, no podemos comprar la devoción
de sus corazones. Necesitamos ganarnos esto”.
Clarence Francis

Interpretamos que los modelos jerárquicos disfuncionales dentro de las organizaciones tienen su base en la baja estima de las personas que gerencian a otras personas. Detrás de sus puestos, se esconden niños sumisos o rebeldes que aún hoy no han desarrollado su autoestima y se disfrazan de poder. Generalmente utilizan máscaras y, por miedo a enfrentar quienes son, no se dan a conocer y establecen con otros, relaciones de dominación y autoritarismo que va en detrimento de los vínculos y producen daños devastadores.
Por ello, consideramos que las personas que tienen la permanente necesidad insaciable de dominar a los demás, pueden estar padeciendo inseguridades internas y una inteligencia emocional bastante disminuida. Esto, a su vez, las priva de la capacidad de relacionarse de manera equilibrada y empática. Para reconocer la comprensión de desarrollo de los seres humanos en el ámbito laboral, el primer paso es tener la habilidad de la autoconciencia -una de las características de la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional, traduce la capacidad para ejercer un adecuado autoconocimiento, autocontrol y automotivación. Estos logros se verán reflejados en habilidades sociales como la empatía, la comunicación, la relación interpersonal, el liderazgo, la resolución de conflictos y los estados emocionales y funcionales de la cultura organizacional.
La satisfacción de un empleado está ligada a la motivación (qué quiere), la energía que lo mueve a hacer y al desarrollo de sus competencias (qué hace). Tanto los estímulos como la autoconciencia de sus fortalezas, pueden estar empañadas por su autoestima. Cuando las personas no se conocen, van a la deriva buscando afirmarse en otros.
Un motor importante de la motivación en los ambientes laborales es el liderazgo. Otra herramienta para mantener una alta autoestima es la promoción de diálogos no destructivos ni descalificativos. Daniel Goleman explica que para que las relaciones perduren se deben evitar la crítica hacia la persona, aunque sí se hagan críticas a hechos concretos.
“Este tipo de crítica hace que quien la recibe, se sienta culpable, esclava y descalificada lo cual, probablemente, conducirá a una respuesta defensiva más que a un intento por mejorar las cosas” y creará de esta forma rutinas defensivas, como lo expresa el economista Freddy Kofman.
La inteligencia emocional es un factor fundamental para el desarrollo de personas con estima elevada en la empresa.
Se puede considerar que existe una relación directa entre la autoestima, la satisfacción consigo mismo y con su entorno. Una persona con autoestima elevada, “inconscientemente crea un clima atractivo a su alrededor”. Por lo tanto, un grupo de trabajo con alta autoestima favorecerá un buen clima laboral, sosteniendo estados de ánimos funcionales para la coordinación de acciones y el logro de resultados. De no ser así, se favorece la esclavitud, la dependencia y la sumisión, no se permite desarrollar la habilidad de ser responsable ni que la gente se conozca a través de expandir su capacidad de acción, que lo liberará de sus barrotes mentales (creencias, juicios, cultura, etc.).
La mente puede crear las más deslumbrantes ideas y comprometerse (alta estima) o la más devastadora destrucción y miseria (baja estima).



Formas de mejorar la autoestima en la vida laboral:

1. Convertir lo negativo de un empleado en positivo, a través del liderazgo. Si quiere rendimiento puede influir en el sentimiento.
2. No generalizar. Las personas cometen errores pero existe el compromiso de asistirlos en su aprendizaje. No porque alguien cometió un error lo hará en todos.
 3. Centrarse en lo positivo. Ver siempre el medio vaso lleno.
4. Ser conscientes de los logros o éxitos.
5. No comparar. Lo peor que le puede pasar a una persona es ser comparado con otros, ahí se ejerce el rol familiar padre-hijo. Todos somos maravillosamente distintos.
6. Promover confianza en sí mismo sin necesitar la aprobación de los demás.
7. Aceptarse a sí mismo. Todos somos personas valiosas, con cualidades y áreas de mejora.
8. Ayudar para mejorar. Dando feedback y marcando los aspectos que hay que mejorar.


Reconociendo la individualidad del otro

Uno de los signos de madurez emocional es la capacidad de reconocer que el otro es diferente y que esta diferencia es válida. En cuanto las relaciones estén concebidas con esta base, los vínculos serán más sólidos y duraderos. Se logra aprender de los demás sin luchar para que el otro sea igual.
Es todo un círculo vicioso. Hay que recordar que a uno lo tratan como uno enseña que lo traten.

El individuo que se quiere a sí mismo es todo lo contrario, su sentido de autoidentidad es fuerte. Confía en sus propias capacidades, es conocedor de sus limitaciones y sabe cómo nivelarlas: establece alianzas que compensen sus puntos débiles y, por lo tanto, reconoce a los demás como legítimos otros, sin intentar modificarlos. No siente vergüenza en admitir carencias, por eso es un individuo decisivo. Su sentido de autoconfianza está alineado con la realidad, es capaz de mantener sus propios puntos de vista incluso cuando éstos son impopulares y, entender los de los demás.
La persona que carece de autoestima, en cambio, hace que su propia valía dependa de lo que otros piensen o digan, por ello siempre necesita que los demás lo aprueben. Constantemente busca agradar a todos, nunca puede ser él mismo. No tiene la convicción esencial para asumir las decisiones y los retos más desafiantes, pues teme que cada falla le “confirme” su sentido de incompetencia. Con lo cual, al sentirse menos, descalifica a los demás y no puede establecer relaciones sanas, no reconoce sus propias fortalezas para ponerlas en beneficio propio y de otros. Actúa nocivamente, impide el disfrute hasta situaciones de extrema gravedad como el abuso de sustancias, decisiones de parejas inadecuadas y experiencias de frustración profundas que pueden motivar ideas y acciones suicidas.
Quien adolece de esta capacidad tiene su propio “enemigo interno”, algo así como una voz que siempre le dice “no puedes” y desaprovecha, así, las oportunidades.
Por todo lo expresado, es imprescindible que las organizaciones revisen sus modelos de liderazgo para favorecer a las personas en nuevas maneras de ser.

Si quiere hacer un test para evaluar su Inteligencia Emocional o su liderazgo, escribanos a test@ieorganizacional.com.ar
Instructores en Inteligencia Emocional y Coach Organizacionales
Licenciada Mónica Liliana Fronti
Relaciones Laborales
Contador Público
Guillermo Seyahian
Blog: www.ieorganizacionalmg.blogspot.com
Web: www.ieorganizacional.com.ar

- Conocen sus virtudes y compensan o corrigen sus debilidades pues nadie es bueno en todo.
- Valoran el medio en el que se encuentran, para saber si éste puede o no capitalizarlos y sacar lo máximo de su talento.
- Buscan los ambientes donde no sólo puedan realizar su trabajo con efectividad sino también introducir la diferencia.
- Crean sus propias oportunidades, antes de aceptar las limitaciones que les imponen las circunstancias que les tocan vivir.   
 

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